20.3.09

EL AMANTE ALBANÉS y las vírgenes juradas


Título: El amante albanés.
Editorial: Planeta.
Premio: Finalista Premio Planeta 2003.
Escritora: Susana Fortes (es de Pontevedra).
Págs: 224. Letra cómoda para leer.

Resumen: "Los hermanos Ismaíl y Víctor Radjik viven con su padre en una vieja villa de la capital cuyas habitaciones se hallan impregnadas en una aura de misterio. La llegada de Helena a la casa, una mujer joven y sugestionable, desata los fantasmas del pasado".

Opinión: Me costó acabarlo quizá porque nunca llegó a engancharme del todo; el título también me despistaba, no es que esperara algo parecido a la pasión turca de Gala pero desconcierta, vas por la mitad del libro y no ves (o no vi) pasión por ninguna parte, ni en la pluma de la escritora, ni en los personajes y menos en las escenas eróticas que terminan sucediendo casi cuando entreves ya el final del libro y resultan de lo más cotidianas, sin fuerza, como forzadas. Me retuvo a su lado la escritora quizá porque últimamente caen en mis manos relatos varios sobre Albania y entre todos, éste sobre la vida de algunas de sus mujeres. Curioso país este, curiosas costumbres.

ALBANIA

Las vírgenes juradas (sworm virgins), en la foto, Fatime Xhedia:

Las relaciones de género en este país se encuentran estructuradas de forma diferente a las de otros países vecinos europeos. Actitudes y prejuicios tradicionales siguen permaneciendo vivas, sobre todo, en relación a las mujeres.

Mención especial a estas mujeres que juran virginidad a cambio del derecho de vivir como hombres. No pasan por un quirófano, pero sí visten, se peinan y se manejan como hombres, se les trata como hombres, no hay distinción alguna. Es increíble que estas cosas sucedan actualmente pero es así. Hay escasa documentación sobre este tema. Pensar que alguien pueda ser tratada con igualdad pero desde esta renuncia es un horror pero a poco que profundicemos en esta cultura y más sobre todo en los tiempos en los que se maneja el libro de Susana Fortes en el cual la familia de la mujer entregaba una bala de plata al futuro marido con el convencimiento de que si le fuese infiel su esposa, la utilizase... pues ya casan más las cosas. Esta tradición se remonta al siglo quince y surgió, entre otras cosas, para emergencias: reemplazaban al patriarca cuando no había varón cuando éste fallecía, otras, porque anhelaban cierta libertad o porque huían de un matrimonio de conveniencia. Dones, periodista que investigó sobre esto dice que desde el contexto de esta cultura estas circunstancias que vemos poco favoceredoras para las mujeres pudieron haber sido vistas como progresistas pues las mujeres de las montañas del norte de Albania nunca disfrutaron de grandes derechos y siendo "vírgenes juradas" su status cambiaba de manera radical. En un artículo se reflexionaba sobre lo siguiente:
¿Hay que renunciar a la identidad de género para acceder al poder? ¿O casarse para compartirlo? Difícil opinar sobre unas circunstancias que, por SUERTE, no nos toca vivir. Ahí lo dejo.

1 Comment:

La Dama Se Esconde said...

Lo de las vírgenes juradas es terrible. Supongo que en un principio podría ser un privilegio, pero que en algunas cosas las tradiciones sean inamovibles, me parece horrible. Siempre llego a la misma conclusión, aquí nosotras estamos de maravilla, y ya ves...

BIQUIÑOS

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