10.9.08

El plomo, culpable del carácter depresivo de Beethoven

Investigadores del CEU Cardenal Herrera, de Valencia, han realizado un trabajo donde estudian hasta qué punto la irritabilidad y la depresión causada por una intoxicación por plomo influyó en algunas de las composiciones de Beethoven, sobre todo en sus últimas obras.
Enrique Mezquita Valencia 09/09/2008
Hace ocho años, un estudio del Pfeiffer Research Center de Illinois, Estados Unidos, descubrió tras analizar una muestra de cabellos del genial compositor Ludwig van Beethoven (1770-1827), que sus niveles de plomo multiplicaban por cien los habituales en el ser humano. Aunque se desconocen las causas que provocaron esa intoxicación crónica por plomo, conocida como saturnismo -que podría haberse producido por ingestión de vino con altas cantidades del elemento, por el plomo del cristal, e incluso por el tratamiento médico al que fue sometido-, ésta permitiría explicar los cólicos, los dolores articulares y de cabeza y los extraños comportamientos que en ocasiones padecía.
Explicaría también la gran transformación que sufrió a lo largo de su vida, pasando gradualmente de ser un hombre simpático y agradable a una persona irritable, taciturna, socialmente aislada y que sufría ataques de depresión y desesperación, tal y como reflejan sus biógrafos. A partir de estos hallazgos, dos investigadores de la Universidad CEU-Cardenal Herrera, de Valencia, Vicente Rodilla, profesor de Toxicología y vicepresidente de la Escuela de Música del Ateneo Musical, y Carlos Garcés, profesor del Departamento de Producción Animal y Ciencia y Tecnología de los Alimentos y tenor lírico, decidieron unir sus conocimientos y su pasión por la música para ir un paso más allá, comprobando si los efectos de la enfermedad habían tenido repercusión en su obra musical, sobre todo en la más tardía.Según Rodilla, "conocíamos estudios sobre Goya, del que se sospecha que sufrió una intoxicación por saturnismo, lo que quedaría reflejado de alguna manera en algunos de sus cuadros, como en Saturno devorado por sus hijos o las series de Pinturas Negras o Los Desastres de la Guerra. Cuando surgió el tema de Beethoven nos planteamos comprobar si se podían detectar los efectos del saturnismo en su música".EvoluciónLa obra de Beethoven evoluciona mucho en el tiempo y, según los autores, "no tienen nada que ver las primeras obras, muy clásicas, con las intermedias, muy románticas, o las del final, que se separan de los cánones del romanticismo". Precisamente esa etapa postrera, que coincidiría con los 10 ó 15 últimos años de su vida, es la que llama más la atención y "aunque podría deberse a la evolución natural de un genio, también tendría explicación por una causa externa, como la intoxicación por plomo", afirma Garcés.Tratándose en su mayoría de obras tristes y desesperadas, el punto de partida es que las dolencias físicas podrían haber trascendido a su mente y la creación se viese distorsionada por la propia enfermedad. Rodilla explica que para analizarlas "buscamos información relevante sobre las obras -motivaciones de la composición, si eran compuestas por encargo o no, etc.-, intentando relacionarlas con los procesos etiológicos que sufría".Con posterioridad pasaron al análisis de las propias composiciones, tanto a nivel subjetivo como técnico. "Además de comprobar el sentimiento que percibe la persona que escucha cada obra -melancolía, tristeza, ira, etc-, también la hemos analizado desde el punto de vista técnico, prestando atención a cómo emplea los instrumentos y las tonalidades", explica Garcés.El trabajo ha revelado que La Gran Fuga se trata de una composición "de naturaleza introspectiva, pero a la vez feroz y cerebral, con sus lamentos, sus cánticos y sus temblores" y fue calificada por la crítica de la época como "repelente, indescifrable u horrorosa". La Novena Sinfonía es otro paradigma del estado interior del compositor romántico. El uso casi recurrente de los timbales en la tonalidad code Re menor crea, sobre todo en los dos primeros movimientos, un ambiente dramático, casi trágico.Sin embargo, "dentro de ella también encontramos el Himno a la Alegría, un canto a la esperanza", ha matizado Garcés. Ambos coinciden en que "como ocurría también en el caso de Goya, en esta etapa musical de Beethoven se encuentran piezas alegres y de su tiempo". Para Garcés, la explicación se basa en que cuando se encontraba bien de su dolencia, también se reflejaba en sus obras.Otras opinionesEl estudio refleja que grandes compositores y músicos ya pusieron de relieve en su momento los toques dramáticos de las últimas composiciones del autor. Berlioz describía su Novena Sinfonía como "majestuosidad sombría que mueve el alma a lo más profundo" y Wagner habló del primer movimiento del Cuarteto Opus 131 como "la cosa más triste jamás dicha con notas" y "una revelación de otro mundo". El pianista Edwing Fisher decía de la Sonata Nº 12, llamada también Marcha fúnebre, que es "parte de esas obras psicológicas en las que Beethoven manifiesta sus expresiones íntimas y realiza una manifestación muy personal y profunda".

1 Comment:

imaging68 said...

Supongo que a los genios les afectan las enfermedades en sus obras. Lo increible es que sigan siendo geniales. O incluso superen a su etapa de "normalidad".
Quizá los genios son así, porque son capaces de ver las cosas de una manera especial, con enfermedad o sin ella.

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