9.3.08

Día de elecciones en España

Hoy me he levantado tarde (a las 10h) y ya desayunando me he acordado de que era día de votar. No es que sea el sumun pero me alegró caer en la cuenta. Voto desde los 18 años siempre; sólo cambié una vez de partido político pero manteniéndome siempre en una misma línea.
Valoro en los políticos su discurso, un discurso que tienda sobre todo a dar prioridad a programas de tendencia claramente social, centrados en la igualdad de los derechos universales. Sé que "del dicho al hecho hay un trecho", como dice el refrán, pero también se que aquellos que no van en esta línea se les distingue fácilmente por la terminología al uso que manejan en sus discursos rígidos y enlatados que huelen a rancio; viejos discursos del pasado maquillados para el presente y retocados con frases pseudomodernas y canciones robadas a cantautores comprometidos con derechos sociales "políticamente correctos".
Valoro en los políticos las "formas" con las que nos transmiten sus pensamientos. Eso no se entrena, se aprende, y no en una legislatura sino a lo largo de la vida. A las claras se ve quien, aun cuando se le suponen supervisores y asesores de imagen, no pueden esconder la mala educación, las malas maneras. Eso no se aprende en la Universidad, de nada valen esas notas brillantes cuando la actitud que destaca es la de la grosería y la falta de respeto.
Valoro en los políticos la fortaleza de las promesas y aunque casi nunca se cumplen en su totalidad, también es nuestro deber reconocer lo hecho, ver las dificultades que se han encontrado para realizar lo "no hecho" y recordarles aquello que si era posible abordar.
Valoro en los políticos la serenidad; la tranquilidad de las gentes parece que va de la mano de la seguridad. Me gusta poder vivir tranquila en mi ciudad, en mi país.
Valoro en los políticos los cambios en sus gentes, en sus lideres. No creo que sea bueno perpetuar el poder.
Valoro en las gentes, que tengan formas diferentes de pensar (siempre que piensen ellas mismas y no sigan por cerrazón o por alineación, pensamientos ajenos).
Al margen de partidos políticos, las gentes deberíamos preocuparnos más por "los otros", esos que no tienen los mismos derechos, esos que malviven, que sobreviven. En general, somos TODOS, egoístas hasta la médula. Vivimos "bien" y, de puro egoísmo, no lo percibimos. Nos quejamos, siempre nos quejamos de todo. Nos da pereza, nos incomoda, no nos vale la pena pensar en "los otros". Aludimos siempre que qué PODEMOS HACER desde nuestra individualidad, NADA. Y nos quedamos anchos, muy anchos. Con este pensamiento tenemos carta blanca para no participar en una ONG, ni colaborar con una cuota mensual ("¿quién sabe a dónde irá el dinero?", solemos decir). Dar dinero a un pobre está ya incluso mal visto (¿cómo sabes tu que es pobre?). Las Parroquias, uy, mala cosa los curas ("¿tu sabes si lo que das, luego lo tiran?"). En fin, hoy no podemos ser bondadosos con nuestros congéneres, no si queremos ser ricos o tener dinero (que no es lo mismo); rico es el superlativo de tener dinero y "tienen dinero" los que no son "los otros". Así lo veo yo. Claro que yo también me dejo llevar por ese pensamiento colectivo, yo no soy mejor. Pero y... A qué viene toda esta filosofía barata: pues a que gastamos saliva y energía para criticar a nuestros políticos cuando tenemos muchos de nosotros la casa sin barrer. Creo firmemente que desde las individualidades, desde las pequeñas personas se arreglan los grandes problemas. Empecemos el cambio por nosotros y votemos por un mundo mejor. ¡Ayudemos al que salga para que nos ayude a todos a conseguirlo!.
TODOS IMPORTAMOS.

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