4.2.08

Una hormona llamada oxitocina, contribuye a potenciar la generosidad de las personas.

La oxitocina ha sido llamada la hormona del amor y la hormona de la fidelidad ya que regula procesos afectivos como el enamoramiento y ayuda a crear fuertes lazos afectivos con la pareja que favorecen la monogamia. Además recientes estudios realizados en la Universidad de Zurich han vinculado la secreción de oxitocina con niveles elevados de confianza hacia otras personas.Ahora según ha demostrado un estudio de la Universidad de Claremont (California), presentado en la revista científica electrónica PLoS ONE, la oxitocina puede incrementar en un 80% la generosidad hacia otras personas. Cuando sentimos empatía hacia una persona en apuros, nuestro cerebro segrega oxitocina de manera natural y esta incrementa el sentimiento de generosidad, explica Paul Zak, fundador del campo de investigación de la neuroeconomía y director del estudio. "Es la experiencia de proporcionar cuidado y compasión la que nos hace más propensos a liberar oxitocina cuando alguien nos necesita", declara Zak. "Tiene menor incidencia en los cerebros de los niños, que están en desarrollo. Pero la oxitocina puede incrementarse en la edad adulta, lo que se podría interpretar como un aumento de la empatía a medida que nos hacemos mayores". En el nuevo estudio han participado 68 voluntarios (todos hombres para evitar que los altibajos de la oxitocina a lo largo del ciclo menstrual pudieran alterar los resultados). A la mitad ellos se administró la hormona en forma de spray nasal, mientras la otra mitad recibió placebo. Para medir su generosidad, se les propusieron dos juegos. En uno, se daban diez dólares a la mitad de los participantes y se les pedía que los compartieran con otra persona. Si esta persona aceptaba la oferta, ambos se quedaban con el dinero. Pero si consideraba que era injusta y la rechazaba, se quedaban sin nada. El segundo juego era casi igual, pero con la diferencia de que el receptor no tenía opción de rechazar la oferta: debía aceptar lo que se le daba. Los resultados muestran que, cuando los voluntarios que habían inhalado oxitocina repartían el dinero, solían superar las expectativas de las personas que lo recibían. Este efecto no se observó entre quienes no habían inhalado oxitocina, que se mostraron más avaros. En conjunto, la hormona incrementó un 80% la generosidad de los participantes en el estudio.
Publicado el: 08 de enero de 2008

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